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domingo, 1 de febrero de 2015

...¿desgracias? ¿descuidos?...

Hace unos días en que sucedió una terrible explosión en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, en la ciudad de México, en donde se vivieron horas de terror, devastación y desafortunadamente muerte, quedan muchas dudas suspendidas en el aire sobre las causas del incidente.
 
Que si la empresa gasera fue la causante, que si las tuberías de gas del hospital presentaban fallas, que si los operadores del camión repartidor y muchas teorías mas. Más sin embargo el calificativo generalizado para referirse al accidente fue de “una desgracia”.
 
Vale la pena Reflexionar un poco sobre esto de las “desgracias”.
 
Es cierto que en todos los sistemas humanos y materiales ocurren desgastes permanentes por su uso en el paso del tiempo, más sin embargo, también es cierto que existen una serie de reglas claras sobre el cuidado y mantenimiento de dichos sistemas.
 
¿Que te ocurrió una desgracia? ¿o fue descuido?
 
¿Cuántas veces te ha sucedido que vas caminando por tu casa sin zapatos y llegas a golpearte con algún mueble? ¿Cuántas veces te ha sucedido que observas personas que se han caído por caminar muy de prisa y tropiezan con algún objeto? ¿Cuántas veces has ido al dentista a que recuperen una pieza dental por encontrarse con caries?
 
Podríamos agregar miles de situaciones que bien pudieran clasificarse como desgracias o descuidos, pero en realidad, estas situaciones son el resultado de nuestra poca formación humana y profesional en temas de PREVENCIÓN.
 
Y  lo que es peor, una vez que suceden los accidentes, existe el cinismo de señalar culpables, como para “limpiar” nuestra conciencia, cuando todos tenemos responsabilidad directa o indirectamente.
 
Estoy de acuerdo que si vas manejando tu auto y de repente te das cuenta que traes una llanta desinflada por motivos de un clavo que se insertó en alguna calle, eso si es una desgracia. Más sin embargo, tu auto trae una llanta de repuesto y la herramienta necesaria que previene el cambio de llanta y que no te quedes sin poder moverte.
 
En el hogar, en el trabajo, en los lugares de diversión, centros comerciales, deportivos, etc., existen medidas de seguridad básicas para prevenir accidentes, desafortunadamente nadie, o casi nadie los conocemos o lo que es peor, nadie los mantiene en óptimas condiciones para llegado el momento de utilizarlos.
 
En este aspecto, es importante no sólo deslindar responsabilidades por un accidente ocurrido como la explosión del Hospital Materno Infantil, sino hacer conciencia de que bien pudo haberse evitado si las personas y los sistemas de seguridad preventiva hubiesen operado correctamente.
 
Es en este punto que surgen muchas preguntas sobre el estado que guardaba el sistema de alimentación de gas al hospital, del mantenimiento preventivo y/o correctivo que se les debía haber dado, del estado mecánico que tenía el camión surtidor y las mangueras, y muchas cosas más, pero:
 
¿y el director del hospital? ¿y los funcionarios directivos responsables del mantenimiento del hospital? ¿y los representantes sindicales de los trabajadores?
 
Brillan por su ausencia en el debate.
 
¿Por qué mencionarlos a ellos? Sencillo.
 
Los Directivos son los responsables no sólo de administrar papeles o presupuestos, sino de vigilar y salvaguardar las condiciones óptimas de trabajo de las áreas de trabajo para sus empleados y las áreas de atención a los usuarios y los representantes sindicales no sólo de exigir mejoras salariales mediante huelgas, marchas y movilizaciones, sino son los responsables de exigir y vigilar que se cumplan las mejores condiciones físicas de trabajo.
 
Pensemos por un momento, ¿cuántas veces has visto en tu centro de trabajo que la Comisión de Seguridad e Higiene revise periódicamente las condiciones físicas del lugar para prevenir y evitar cualquier accidente? Me atrevería a decir que nunca, o muy pocas veces. Hasta quisiera decir que muy pocas veces los trabajadores saben que existe dicha Comisión que se integra por representantes patronales y sindicales.
 
Te comparto el siguiente texto:
 
“El 13 de abril de 2011 la Secretaría del Trabajo y Previsión Social publicó en el Diario Oficial de la Federación, la norma oficial mexicana NOM-019- STPS-2011, Constitución, integración, organización y funcionamiento de las comisiones de seguridad e higiene, misma que entró en vigor a partir del 13 de julio de 2011.
 

¿Cuáles son las principales funciones de la Comisión de Seguridad e Higiene en el centro de trabajo?
•  Identificar los agentes, condiciones peligrosas o inseguras y actos inseguros en el centro de trabajo;
•  Investigar las causas de los accidentes y enfermedades de trabajo, de acuerdo a los elementos que les proporcione el patrón y otros que estimen necesarios;
•  Proponer al patrón medidas para prevenir los accidentes y enfermedades de trabajo, basadas en la normatividad en la materia,y
•  Dar seguimiento a la instauración de las medidas propuestas por la comisión para prevenir los riesgos de trabajo.
 
A partir de esto, espero que pensemos una vez más:
 
¿Desgracia? ¿Descuido? o ¿Negligencia?
 
Preocupémonos por nuestra seguridad y nuestra salud en el centro de trabajo.
Exigiendo a nuestros Directivos y a nuestros representantes sindicales cumplir con sus obligaciones y las Comisiones y presupuestos para el cuidado, la mejora y mantenimiento de nuestras áreas de trabajo.
 
Tal vez, algún día, podamos evitar otro estallido.

http://trabajoseguro.stps.gob.mx/trabajoseguro/boletines%20anteriores/2014/bol060/vinculos/2005-0733.htm


domingo, 25 de enero de 2015

...¿malos entendidos?...

Perdón por la imagen, pero no encontré mejor forma de ilustrar lo que sucede cuando surge un “mal entendido” (literalmente)..
 
Si bien es cierto que todo lo que nos ocurre en la vida está en función de nuestra capacidad y habilidad de construir el presente y futuro que deseamos, siempre existen circunstancias o variables que escapan de nuestras manos y decisiones. Y una variable muy difícil de controlar y que influye grandemente en nuestra vida, la constituye las acciones y decisiones de las personas a nuestro alrededor, en lo laboral, en lo político, en lo económico, pero especialmente, en lo moral y espiritual que tiene que ver con aquellas personas a las que queremos.
 
Creer en un “te quiero”, en un “yo te apoyo”, o en un “estoy contigo”, significa anclar parte de nuestros propósitos y proyectos personales en una base de confianza y seguridad sobre la cual vamos edificando día a día muros, peldaños y bases que consideramos sólidas en el paso del tiempo. Pero, ¿qué sucede cuando en el paso del tiempo y del esfuerzo de edificar ese proyecto que tanto anhelamos, nos damos cuenta que esa confianza de creer en las personas y en sus expresiones, ha sido un “mal entendido”?
 
Pareciera que se derrumbara todo, pareciera que ante nuestros ojos se viniera abajo toda esa construcción que considerábamos sólida, que poseía cimientos firmes.
¿Cuántas veces hemos realizado esfuerzos importantes por cumplir con los propósitos de un proyecto laboral, familiar, de pareja, y de la noche a la mañana cambian las circunstancias, se abandonan los trabajos, se abandonan las familias o a la pareja, bajo el simple comentario de “sólo fue un mal entendido”?.
 
Es muy cierto que yo soy responsable de lo que digo, más no soy responsable de lo que tú interpretes, de ahí la importancia de que exista de una comunicación realmente efectiva, donde el diálogo no permita los “malos entendidos”, donde las cosas puedan ser lo más claro para que las personas entendamos los propósitos y el rumbo de las cosas.
 
No es fácil, pues en la actualidad, nuestro cerebro se ha adaptado cada vez más a desconfiar de las personas y de su decir o actuar. Un “mal entendido” es una buena excusa para ocultar la verdad.
 
“Ya no creo en las personas, los políticos mienten, los líderes mienten, mi papá, mi mamá, mi pareja miente, los hombres son todos unos mentirosos, las mujeres también, etc…”.
 
¿Un buen pretexto para ocultar la verdad? Dí que sólo fue un “mal entendido”.


domingo, 18 de enero de 2015

...Serpientes y Escaleras...

Sentado frente a la ventana de mi vida, recuerdo ese antiguo juego que mi madre me enseñó a jugar algún día: Serpientes y Escaleras.
 
Recuerdo que me enseñó no solamente a tirar lo dados, a sumar los puntos y mover mi ficha por las casillas del tablero, sino a entender esas Serpientes y Escaleras que unían casillas, como los efectos de las buenas obras en contraposición de las malas y su consecuencia en resultado.
 
Escaleras que representaban virtudes como la Fe, la Confianza, la Generosidad, el Conocimiento y el Ascetismo, en contraposición de Serpientes que representaban vicios y malos hábitos como la Desobediencia, la Vanidad, la Vulgaridad, el Robo, la Mentira, el Alcoholismo, la Deuda, la Furia, la Codicia, el Orgullo, el Asesinato y la Lujuria, hacían de este juego una ocasión de aprendizaje moral de lo que representan nuestras buenas y malas acciones. Por supuesto que la cantidad de Escaleras era menor que el de las Serpientes, como una forma de mostrar que en la vida existen muchas tentaciones y vicios.
 
Y me pregunto, ¿no es la vida como un tablero de Serpientes y Escaleras?
 
Al paso del tiempo, después de algunas décadas de vida desde esos momentos de mi infancia, mi conciencia trae al presente esos aprendizajes grabados de mi madre y yo, jugando, recordando sus palabras de que las cosas buenas se ganan con esfuerzo, dedicación y trabajo, mientras que las cosas malas llegan como resultado de las malas acciones.
 
Quien ha jugado Serpientes y Escaleras, podrá decirme que es un juego de azar, y que se gana o pierde en función de la numeración de los dados que se arrojan y que nada tiene de parecido a la vida.
 
Pero, ¿acaso la vida no es también un conjunto de retos inesperados que en muchas ocasiones nos hacen avanzar o retroceder casillas de manera sorpresiva? Un amor fallido, una propuesta de trabajo, un accidente, un negocio, una enfermedad, una traición. Cosas que en muchas ocasiones no somos conscientes y de repente nos arrasan.
 
Muevo un poco mi mirada al pasado, hago consciencia de las muchas veces que me sentí afortunado de subir escaleras, de llevar no sólo mis sueños y propósitos a su máxima expresión, sino además de compartir estas alegrías con mucha gente a mi alrededor. Muchas horas de trabajo, de esfuerzo, de estudio y dedicación, dando resultados en las escaleras de la vida. Incluso, ahora comprendo que no sólo yo subía escaleras, sino que además, tal vez me convertí en una casilla Escalera para otras personas.
 
Sin retirar mi mirada de ese pasado, observo también esos momentos en que retrocedí, en que las Serpientes me hicieron regresar por algo que no hice bien, algo que tal vez no supe controlar, de un vicio o mal hábito que no quise reconocer. Son momentos muy dolorosos, pues hago consciencia de mi situación aún no superada; pérdida de un amor, de familiares y amigos, de trabajo, oportunidades, calumnias, mi salud. También comprendo que no sólo caí en el tablero de la vida, sino que quizá también llegué a ser una casilla Serpiente para algunas personas.
 
Nunca imaginé tal similitud de un juego ancestral con esta vida, mi vida.
 
Qué bien se sienten las Escaleras de la vida, subir, rápido, con premios, adulaciones, amistades muchas, reconocimiento, mejoras materiales.
 
Que difíciles son las Serpientes, de un momento a otro, soledad, carencias, frustración, enfermedad.
Pienso en todo esto y Reflexiono, ¿qué es lo importante? ¿siempre subir? ¿nunca caer? ¿qué hacer?
 
No sé si encontré la respuesta, pero recordando esos momentos en que jugábamos con mi madre, ahora también entiendo algo valioso que me enseñó: que a pesar de las Escaleras o Serpientes que me pudieran suceder, nunca decaer en continuar el juego, que a pesar de las malas, o aprovechado las buenas, no dejar de intentar, de insistir en conseguir eso que yo más deseaba y seguir hasta llegar al final del juego, satisfecho de haber intentado siempre alcanzar mis propósitos.
 
La vida real no tiene dados que giren para decirme mi suerte o merecimientos; soy yo mismo quien invierte o despilfarra lo poco o mucho que voy logrando por alcanzar mis sueños. Seguro estoy que con las inversiones en perseverancia, respeto, humildad y muchas de las virtudes, seguramente encontraré Escaleras; con arrogancia, deslealtad, vanidad, mentira y muchos otros vicios, llegarán las Serpientes cuando menos me lo espere.
 
Siempre habrá caminos que cruzar, siempre habrá sorpresas o desilusiones, siempre habrá personas en quien confiar y en quién no; lo que no debe suceder, es dejar de intentar continuar en el juego.
 
Siempre estará una Serpiente o una Escalera esperando.

 
 

domingo, 11 de enero de 2015

...para esa persona importante...

Esposo, Esposa, hijo, hija, Papá, Mamá, para ti que eres importante para mi, sólo espero que puedas entenderme un poco y me des la oportunidad de que, sin que sientas la desesperación del sonido de tu celular o de saber que lo puedas apagar, pueda compartir contigo un momento de tu atención, de sentirme importante en tu vida, más que tu amplia Red Social de contactos. Tal vez sea mi inseguridad o mi incapacidad de atraer tu atención que me hace escribirte esta carta.
 
Quizá aún no comprendo o tal vez me he perdido de las nuevas estrategias de comunicación, pero mi interior siente un vacío generado por tu atención a las nuevas formas de pertenecer a las grandes Redes Sociales del mundo.
 
Que si se comparten noticias, que si se comparten pensamientos, que si se comparten imágenes y hasta sonidos, que si el estar conectado permanentemente al sistema hace que estés en la moda o al día.
 
Las redes sociales: Qué gran invento ha generado la humanidad.
 
Quizá como todo invento generado, su principio debe ser noble, pues acerca a cualquier persona, o a un ser querido en la distancia o en el tiempo, a través de una expresión escrita a nuestra mano, lo que ha dado una nueva dimensión a esta forma de comunicación.
 
Pero, me pregunto, ¿de qué clase de comunicación? ¿A la comunicación del silencio?
 
Hace muy, pero muy poco tiempo, nuestras conversaciones, nuestras reuniones, nuestra relación tenía el espacio y tiempo necesario para dialogar las cosas de nuestro diario acontecer. Nuestros planes y actividades las preparábamos con cierta anticipación.
 
Hoy, a pesar de estar junto a ti, tu atención real está en ese sonido o vibración que genera el teléfono celular, al recibo de mensajes. Incluso, a pesar de colocar el celular en tu bolso, vives con cierta ansiedad que ya no percibes, de revisar cualquier movimiento que se genere por el recibo de mensajes. Ahora, es el celular quien necesita de ti para ser revisado constantemente.
Sólo se escucha un BIP! que penetra en los oídos y automáticamente activa el sistema de respuesta y atención del comportamiento, no importa el lugar, la hora o el momento que estés pasando. Pareciera que es el llamado tan esperado de vida. Incluso, dejas de atender lo que estés haciendo, incluso provoca que salgas del lugar y te apartes para contestar con mayor comodidad debido “al ruido”, dices tú.
 
Que si es un correo de Hotmail, que si es un anuncio del Facebook, que si es el WhatsApp, o un Inbox, que si es el aviso automático de Tweeter o correos de Gmail o Yahoo. Que si es un mensaje del grupo de la escuela o del trabajo, que si son las ofertas de WallMart o Sears, que si es mamá o papá, o la hermana, hermano, tíos o sobrinos, o simplemente es la amiga o amigo que desean preguntar cualquier cosa “importante”.
 
Tal vez no te has dado cuenta, pero cuando ha habido espacio de más de veinte minutos sin que suene tu celular, te he notado con cierta intriga de si tienes señal de Internet o se acabó la pila de tu celular. Lo tomas, lo revisas, activas el servicio. No lo has notado, pero ya ocurre con frecuencia. Y cuando has sentido mi mirada sólo dices “estoy checando la hora”.
 
La realidad es que cada día siento mayor distancia entre nosotros. Tal vez me contestarás que estoy mal, que no es así, que quizá sólo malinterpreto tu actividad en la Red Social.
 
No imagino una tarde sentados al sofá de la sala, tú con tu celular y yo con el mío. Tal vez “conversaríamos” más de lo que lo hacemos verbalmente entre nosotros. Más sin embargo, y a pesar de intentar adaptarme a esta condición digital, las frases y párrafos escritos han cambiado por imágenes y “emoticones” que me cuesta trabajo descifrar de tu lenguaje digital.
 
Debo admitir que las personas, que estando a muchos kilómetros de distancia, a través del uso de estas tecnologías de la comunicación, pueden conocer y participar de las alegrías, las tristezas, los viajes, las sorpresas o muchas cosas más relativas a una familia que les añora en la distancia; incluso yo he usado esta tecnología, es cierto, tratando de compartir esas imágenes, esos logros, esas actividades con personas como tú, a quien le envío mis alegrías y momentos importantes. He utilizado mi lenguaje escrito para expresarte mi sentir y mi preocupación por mantenernos unidos.
 
Más sin embargo, no he podido vencer esta disyuntiva de saber si realmente te han sido importantes mis mensajes, pues sólo recibo de contestación una imagen que denota un “like” o una carita que no me dice nada, no al menos a mi intelecto tan pasado de moda.
 
Los tiempos han cambiado, es cierto, y las formas de comunicación también. En estas Redes Sociales, ahora cualquier persona tiene acceso a tu mente, a tus momentos de alegría o tristeza, a tus necesidades y deseos, en cualquier sentido. Ahora, cualquier persona de tus “contactos” o cualquier desconocido, te envía una señal de “invitación” y la aceptas sin indagar quién es o cuál es su propósito de “amistad”.
 
Hace muy poco tiempo, tener veinte amigos en la vida real, te convertía en una persona popular o muy querida, ahora, dices que tener cuatrocientos o quinientos amigos en la Red es la forma muy “normal” que existe.
 
Estoy seguro que podrás decir que todo lo anterior que he escrito no tiene fundamento en tu comportamiento, incluso, podrás decir que en cualquier momento puedes dejar las Redes Sociales o hasta modificar tu nivel de preocupación de tu celular, pero yo considero que una vez iniciada en esta necesidad creada por el sistema de comunicación y una Red Social, será casi imposible. Es la moda, es el devenir de la modernidad, es lo que todo el mundo hace, podrás decir.
 
A donde quiera que estas o a donde quiera que vas, siempre estás pendiente del sonido o la vibración de tu celular, en tu bolso de la chamarra, en el bolso de tu pantalón, en la mesa donde comes, en tu cama, e incluso en el baño. Puedo estar cerca de ti, pero pareciera que tú necesitas más de tu celular que de mí.
 
Tal vez nunca es demasiado tarde para insistir, pues lo que yo sí te puedo decir, es que cuando algún día las personas dejan de estar cerca de ti, cuando las personas se van de tu vida por el cansancio y decepción por no ser importantes para ti, cuando desafortunadamente fallecen o simplemente desaparecen de tu vida, te aseguro que no habrá ninguna Red Social que pueda reemplazarles. Por más “contactos” que tengas.
 
He llegado a pensar que al igual que aquel niño que en mis tiempos, un día deseó ser televisión pues su padre ponía más atención en la programación de canales televisivos que en su propio hijo, tal vez he llegado a sentir el deseo de tener esa misma atención que tú le das a tu celular por tus mensajes y “noticias” de tus contactos en tu Red Social.
 
Con cariño, Tu esposa, Tu esposo, Tu papá, Tu mamá, Tu hijo, Tu hija.
 
(quien quiera que sea esa persona importante para ti)
 
 

sábado, 3 de enero de 2015

..Carta a los Reyes Magos..

Queridos Reyes Magos:

Toda mi vida he vivido la ilusión de la llegada del 5 de Enero en que se festeja el día de su llegada al nacimiento de Jesús. Desde pequeño mi madre me inculcó este sentimiento. Y por esto, aún con mis años dorados encima, les escribo la presente, pues no dejo de ilusionarme con este momento mágico.

Quisiera iniciar esta carta como lo hacía en mi infancia, “Queridos Reyes Magos, este año me he portado muuuy bien..”, más sin embargo, la escribiré tal como mis sentidos me dictan redactarla.

Este año que finaliza ha sido uno de los años más complejos de mi vida. Un año de muchos cambios en todo sentido, muchas dudas y algunos aciertos, una felicidad aparente con largos momentos de tristezas y desilusiones, muchos retos inalcanzados, muchas amistades abandonadas, muchas adversidades y limitaciones. No fui capaz de encontrar la paz interior tan necesaria para continuar desarrollando mi inteligencia y mis capacidades. Dejé mucho por hacer, me llegué a hundir en mis percepciones, abandoné proyectos, desperdicié mucho amor a cambio de paciencia e intolerancia, me senté por largos periodos de tiempo a observar pasar la vida y a las personas.

También hubo momentos de satisfacción, sobre todo por ver a mis hijos crecer, desarrollarse y empezar a volar en sus sueños, que aunque no pude ayudarles como hubiera querido, este año lograron salir victoriosos de algunos retos y muchas carencias. Tuve aciertos, muy pocos, tan pocos que no los recuerdo. Aunque gracias a la solidaridad de una amistad sincera, viajé a Europa, conocí otro mundo; quizá uno de los momentos rescatables de este año que no olvidaré.

Por lo tanto, este año tan especial para mí, deseo expresarles las cosas que deseo me puedan traer:

1.    Una maleta de herramientas para ayudarme a superar los momentos de tristeza.
2.    Una cinta métrica que me ayude a reconocer y aceptar mis limitaciones.
3.    Un buen líquido para limpiar mi corazón de envidias y rencores.
4. Una nueva cámara fotográfica para mis ojos y mis oídos, que evite registrar momentos e imágenes que sólo me hacen daño.
5.    Un detector de mentiras, que me ayude a prevenir y corregir mis propios engaños.
6. Un despertador interno, que impulse y active mis sentidos y capacidades adormecidas.
7.    Un escudo de guerrero, para proteger y mantener mis principios y valores.
8.   Un costal lleno de prudencia, para no meterme en la vida y decisiones de los demás.
9.    Una batería de energía, para los momentos de debilidad y pesar en el camino.
10. Una lámpara de luz, que me ayude a iluminar en los momentos de obscuridad.
11. Una llave mágica, que me ayude a abrir las rejas de mi corazón.


Sé que es mucho pedir, pero como siempre, como lo hice desde muy pequeño, mis deseos están dispuestos a agradecer lo que ustedes consideren dejarme y que por supuesto, merezco por mis acciones realizadas en este año.


domingo, 28 de diciembre de 2014

...Año nuevo, vida nueva...

¿Que ya se terminó el 2014? No puede ser!
 
¿Que está por iniciar el 2015?
 
Otra vez, ¿Un año todo nuevecito?

 
En fechas como esta, es muy común escuchar miles de comentarios respecto al Año nuevo. Uno de los comentarios más usuales es precisamente el de "Año nuevo, Vida nueva".
Podría ser esto una excelente noticia, es más, un excelente deseo para iniciar un nuevo año calendario, más sin embargo, me parece que este deseo es toda una falacia cuando no lo acompañamos de algo vital: un proyecto de vida.
Te comparto nuevamente mi Reflexión editada del 2014 para que recuerdes los tips.
Pensamos en un año que entra nuevecito, sin estrenar ni un día, y empezamos a recordar todas esas promesas que siempre hemos hecho pero que por alguna razón (que incluso sabemos cuales), no hemos cumplido.
 
Estoy convencido que muchos de nosotros hemos realizado cada año, al sonar de las campanas que marcan las doce de la noche del día 31 de Diciembre, el ritual famoso de las doce uvas y pensar en doce deseos para el año nuevo que llega.  También estoy convencido que tal vez, año con año, pareciera que repetimos una serie de deseos que no se cumplieron en el año que termina.
 
-Ahora si, me voy a proponer a hacer ejercicio todos los días del año!-, -Yo ahora sí voy a ponerme a estudiar lo que dejé pendiente!-, -Yo este año ahora si quiero echar a andar ese negocio que tanto he deseado poner!-. Hay personas que al momento de las campanadas, salen a la calle con maletas, pues dicen que es de buen augurio para los viajes; hay quienes también usan ropas interiores de color rojo o amarillo, pues es de buen augurio para el amor o el dinero, (incluso hay quienes hasta se ponen las dos prendas interiores al mismo tiempo!; hay quienes encienden veladoras de todos colores y sabores, pues pensamos que son amuletos de la buena suerte para el año nuevo..
 
¿Cuántas historias conoces de estas pero que al final del año, pocos o ninguno de los buenos deseos se cumplen?.
 
Realmente en esta ocasión, no se tratará de analizar que ha sucedido del todo, pues sabemos que siempre hay imponderables que nos hacen cambiar el rumbo de nuestros propósitos durante el año, pero creo que una de las razones principales del porqué no se cumplen nuestros deseos, es porque nos faltó una pequeña e insignificante herramienta: transformar nuestros deseos, en acciones!
 
De manera muy personal, te comparto una propuesta para que este fin de año, tus propósitos puedan convertirse en acciones.  Toma un papel y lapicero y acompáñame con este ejercicio. Anda!
 
Primero:  Inicia por escribir en el papel, las cosas que este año que termina han sido importantes para tu vida y de las cuales te sientes satisfecha(o) por lo conseguido. Ejemplo: tu salud, tus recursos económicos, tu empleo, tu familia, etc. Trata de especificar lo más que puedas a detalle cada cosa importante; ejemplo, si piensas que este año tuviste momentos de felicidad, trata de especificar -en la fiesta de mi cumpleaños, o en mi graduación, etc.- Esto te ayudará a ubicar las cosas que SÍ sucedieron y te sientes bien por ello.
 
Segundo: Piensa en tus propósitos para este año nuevo y haz una lista de ellos en la hoja. Escribe el propósito tal cual se viene a tu cabeza, no dejes que tu parte "reguladora" critique la idea, anota tus deseos tal cual se vienen a tu mente.  Una vez que creas que tienes esa lluvia de propósitos anotados, lee nuevamente detenidamente cada uno de ellos; es muy importante que ahora, una vez que te das cuenta de la cantidad y lo que representan cada uno para ti, en tus presupuestos, tus capacidades y posibilidades, puedas decidir cuáles son los que crees más importantes, que puedan ser alcanzables y retadores para ti. Es recomendable tener unos cuántos que podamos cumplir, a muchos que no se cumplan.
 
Tercero: Una vez que has decidido tus propósitos para este año nuevo, especifica para cada uno de ellos, las acciones a realizar, la fecha y/o el periodo en que los quieres realizar. Ejemplo: si tu propósito es hacer ejercicio este año, anota la periodicidad con que realizarás esta actividad, diario, cada tercer día, etc. Si tu propósito es iniciar tu negocio, las acciones que realizarás y la fecha en que las llevarás a cabo.
 
Cuarto: Para este paso final, puedes elaborar en una cartulina, tu calendario que servirá de tu control mensual de acción, con la intención de que tengas de manera visual, un apoyo que te invite y/o te recuerde lo que tienes por hacer en el mes. Puedes utilizar un calendario de pared e ir marcando en cada mes, las acciones realizadas.
 
Quiero decirte que en las grandes o pequeñas empresas, la planeación de un año nuevo, lleva consigo muchas actividades que no hemos comentado en estos pasos, pero que implican programar no sólo una  serie de acciones, sino una serie de procesos, como lo es los presupuestos, los materiales, las personas y todo lo necesario para el éxito de los planes. De esto depende mucho que las cosas sucedan.
 
A sugerencia personal, creo que es importante que en la noche de la celebración de año nuevo, como un ritual espiritual, puedas compartir con las personas con quienes estés, leyendo lo que escribiste en tu hoja en los pasos primero y segundo. Es importante que primeramente, puedas agradecer por todo lo que SÍ sucedió en este año que termina y, segundo, que puedas compartir tus propósitos para este año nuevo que llega. Invita a tu pareja, hijos, hermanos, etc., a realizar este ejercicio de agradecimiento y compromiso.
 
Creo que en la medida en que las personas vayamos adquiriendo el hábito de planear nuestra vida, estaremos en condiciones de padecer menos las circunstancias y encontraremos mayores satisfacciones en el cumplimiento de nuestras acciones.
 
Tal vez ahora nos podemos dar cuenta de la gran diferencia entre un "deseo", a un plan de acción para nuestro año nuevo.
 
FELIZ AÑO NUEVO!

domingo, 21 de diciembre de 2014

...ya supéralo: es Navidad!!...

Luces, esferas, un árbol, intercambio de regalos, una cena, compromisos, compras, planes, aguinaldos, bebidas, botanas, un pastel, el ponche, la familia, una iglesia, la posada, la piñata, música, el karaoke...

Es Navidad.

¿No lo entiendes? ¡ES NAVIDAD!

No importa el idioma, o el país, o cualquier espacio terrenal: es Navidad.

¿Acaso no ves los anuncios de televisión, las revistas y el Internet? ¿Acaso no ves los mensajes en Facebook, Tweeter, o el WhatsApp?

¡Todos hablan de la Navidad!

La algarabía, los ánimos a tope, las buenas intenciones.

No es momento para hablar de ninguna otra cosa que no sea: la Navidad.

¿Que no te das cuenta? ¿Que acaso no tienes conciencia? Lo dicen las cadenas de Televisión, las revistas, las tiendas, las agencias de viajes, los descuentos, las promociones y los pagos a meses sin intereses; ¡es Navidad!

Por favor, no cuestiones las reglas no escritas del intercambio de regalos, ni en el trabajo, ni en el hogar, ni en el grupo de la escuela, ni con los vecinos, o de cualquier grupo en el que me inviten a participar. Lo importante no es el gasto en ello, lo importante es festejar la Navidad!!

¿O qué es lo que intentas? ¿Que me quede sin hacer nada? ¿Que me ponga a llorar por lo que no he podido lograr? ¿Que me encierre y no vaya a ninguna fiesta?

¡Ya supéralo, es Navidad!

Y no se te ocurra, ni te atrevas a pensar por un instante en las desgracias, el dolor, el sufrimiento, las penas y muchas eventualidades personales o de personas que están en un hospital, en la cárcel, desaparecidas, en un funeral, sin la familia, sin trabajo, sin dinero, en soledad y muchas cosas más.

Tampoco vayas a salir con tus comentarios de que son momentos de Reflexión, de hacer un alto en el camino, de compartir con los seres más cercanos la importancia de esta celebración, su principio o su intención. Que si Jesús nació en un portal de Belén, o nació en una cueva, que si los Reyes Magos en realidad eran Reyes o Magos, que si Santa Claus existe, que si la tradición de pedir la posada, o rezar el rosario, o arullar al niño; no importa esa Reflexión, es Navidad y punto.

Espero que te haya quedado claro.

Y si no, ¡ya supéralo, es Navidad!