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domingo, 2 de noviembre de 2014

...nuestro diálogo interno...

Como cada año es tradición, este fin de semana se llevó a cabo la Celebración del Día de Muertos en el que las familias Mexicanas recordamos a nuestros seres queridos que han fallecido. Desde el día 1 de Noviembre inicia la tradición con el recuerdo de nuestros niños, los infantes que han partido de este mundo y continúa con el día 2 de Noviembre en que se recuerda a todos los adultos y jóvenes difuntos.

Es una tradición llena de misticismo, de profundas raíces culturales de muchos años, de muchas tradiciones en cada hogar, en cada pueblo o ciudad.

Pudiera escribir muchas cosas sobre el sentido de la celebración, su importancia cultural, la forma de celebrarse en cada región, de cómo se  elaboran los arreglos en cada panteón, en cada hogar, etc., más sin embargo, hay algo que me hace Reflexionar muy fuertemente y que tiene que ver más con esa parte espiritual de comunicación con nuestros seres queridos.

¿Cuántas veces nos damos la oportunidad de tener un diálogo interno abierto y sincero con un familiar difunto? ¿Cuántas veces acudimos a ese lugar donde esta nuestro familiar difunto a contarle las cosas que nos suceden, a pedir su consejo, a pedirle ayuda para salir de algún problema o simplemente a sentarnos a contarle nuestras alegrías?

Tal vez tenemos ciertos momentos de diálogo interno en ocasiones de observar su fotografía en casa, o al visitar tal vez una iglesia, o al momento de recordar la fecha de cumpleaños de fallecido/a o de lo que fuera en vida, o en algún momento en que su presencia nos trae algún recuerdo.

El diálogo interno es algo que todos hacemos en una buena parte de nuestro tiempo entre nuestro consciente y subconsciente. Tenemos diálogos internos mientras conducimos el auto, mientras trabajamos, mientras descansamos e incluso mientras estamos dormidos. Mas sin embargo, la mayoría de los diálogos internos que tenemos llegan a ser en muy pocas ocasiones positivos. La mayor parte del tiempo son por cuestiones de problemas o de pesimismo o tristeza.

En estos momentos en que la celebración del Día de Muertos evoca la intención de "pasar un rato agradable" con nuestros difuntos y recordarles con la imagen positiva que tenemos de ellos, es una verdadera oportunidad para reconciliar algunos espacios del consciente y subconsciente.

Tal vez es muy difícil vencer la necesidad de cuestionarnos sobre el ¿Por que te fuiste?, ¿Por que me dejaste así? ¿Por que no me pude despedir de ti? ¿Por que no pude hacer más por ti? o muchas preguntas que nuestro interior quisiera encontrar respuestas, pero debemos aprender a provocar un diálogo interno positivo que nos ayude a mejorar como personas.

Sería una excelente oportunidad el dialogar sobre lo que aprendí de esta situación, de cómo puedo mejorar (o he mejorado) mi condición de vida a través de esta experiencia dolorosa, de las cosas que han cambiado y pueden cambiar para bien, de la forma en que me ha ayudado a madurar y entender lo que en la cotidianidad de la vida no me doy cuenta que es importante, y tantas cosas más.

Nuestros diálogos internos influyen en nosotros más de lo que nos imaginamos y en la manera en que aprovechemos la oportunidad para lograr cambios positivos, transformaremos nuestro interior y por consecuencia, nuestro entorno, nuestros resultados. 

De lo contrario, si mantenemos nuestro diálogo interior como una forma de auto criticarnos, de ser estrictos con nosotros mismos, lo único que lograremos es seguir creando limitantes, de auto castigarnos y encontrando motivos para no salir de los conflictos en que vivimos.

Ir a conversar con nuestros difuntos, además de la oportunidad de ir a celebrar el Día de Muertos, es una oportunidad de aprender a dialogar internamente y de manera positiva con nosotros mismos, es una oportunidad de enseñar a nuestros hijos a dialogar internamente con ellos mismos.



domingo, 26 de octubre de 2014

..¿y los valores?..

En muchos espacios digitales, en periódicos y revistas, en radio y televisión, hasta incluso en los espacios religiosos y laborales, hemos escuchando y leído por mucho tiempo e infinidad de veces el tema de los valores humanos y morales: la importancia de la honestidad, de la lealtad, de la responsabilidad, del respeto, la humildad, la libertad, la paz, la tolerancia, etc.

Mas sin embargo, de la misma forma, digital, en radio y televisión, en los periódicos y en los espacios religiosos y laborales, hemos venido escuchando en los últimos meses, de todas las atrocidades que en nuestra sociedad están sucediendo con tantas y tantas muertes de personas, desaparecidos, violaciones, extorsiones, violencia de todo tipo, abusos de poder, etc., que pareciera que borran de cualquier manera todo lo que pudiera parecerse al bien vivir, al bien ser.

"Los estudiantes desaparecidos en México fueron quemados vivos", "Torturan y ejecutan a exalcalde", "Crimen organizado irrumpe en fiesta estudiantil, violan a dos y agreden a 30", "Acribillan a padre e hijo en huerta, sobre la autopista siglo XXI", "Universitaria de Puebla es asesinada por su novio por negarse a abortar", y tantas y tantas historias llenas de tristeza y muertes en nuestro entorno social, cada vez más y más grave.

Y por si faltara algo: "El exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, aseguró que en México puedes asesinar a cualquiera y salirte con la tuya, en Estados Unidos no."  (No quisiera entrar en la polémica, pero tal vez en Estados Unidos se olvida muy pronto de todas las masacres de alumnos que han sucedido por ataques de personas desquiciadas)

¿Que nos ha pasado? ¿Que errores tan graves hemos cometido en nuestra sociedad que se ha llegado a estos escenarios donde incluso la vida de una persona ya no tiene ningún valor?

No quisiera entrar en cifras de muertos y desaparecidos en México por el narcotráfico, pues cada actor político tiene sus propias cifras y podrán decirse miles de cosas, explicaciones de todos colores y formas para cada una de las muertes y violaciones, pero pareciera que caminamos como sociedad a un barranco donde el que no cae, resbala.

Lo más triste, desde mi opinión personal, radica en que quienes de alguna manera, tienen una responsabilidad moral, religiosa, política, laboral o familiar, pareciera que "deben" aprovechar el momento para obtener, o seguir obteniendo, los beneficios económicos y de poder que les otorga la representación. Y ante la mínima crítica u opinión de alguna persona que no coincide con sus ideas, activan un mecanismo de descrédito, de opresión, de sometimiento y hasta de violencia en contra de quien, o quienes, piensan de manera diferente.

Esta demostrado. Un gobernador, o un alcalde que se sintieron amenazados por las manifestaciones de unos estudiantes, simplemente los mandaron desaparecer. Así de fácil.

Te has preguntado, ¿cuántas personas más han desaparecido por circunstancias similares? ¿Cuántas personas están desaparecidas o en la cárcel por delitos "fabricados" en su contra, simplemente por no estar de acuerdo con el líder en el poder? ¿Cuántas personas han sido mutiladas físicamente o moralmente, por no estar de acuerdo con la imposición de alguna ideología política, religiosa, laboral, educativa, etc.?

¿Que difícil, no crees?

Te invito a Reflexionar. 

Un hijo/a, que no está de acuerdo con alguna norma o restricción de sus padres, ¿se debe someter por la fuerza?, o, ¿Se explican los motivos y se arregla la diferencia mediante el diálogo y la exposición de motivos que ayude a una mejor convivencia entre padres e hijo/a?

Un trabajador/a, que no está de acuerdo en la imposición de una acción que lesiona sus intereses o recursos, ¿tiene que aceptar la imposición bajo amenaza, por el simple hecho de que pueda ser "castigado políticamente" y/o relegado de los beneficios laborales?, o, ¿Se le escucha y se respeta su opinión explicando y dialogando bajo reglamentos, los derechos y obligaciones que tiene?

Un estudiante que no está de acuerdo con los resultados de una evaluación académica, ¿se debe someter por el simple hecho de poner en riesgo su acreditación anual o semestral?, o, ¿se dialoga y se le retroalimenta bajo procedimientos académicos que coadyuven a su aprendizaje, que el resultado no es el correcto? 

Las muertes y/o desapariciones de personas nunca serán una solución a "problemas" de personas enfermas de poder. Como tampoco lo será nunca, el sometimiento, el descrédito, la burla, el hostigamiento, la mutilación ni nada que demerite el proceso de diálogo, de entendimiento, de honestidad, de paz, de tolerancia y de la aplicación de valores fundamentales, humanos y morales, que construyan una mejor sociedad.

No es un asunto nada fácil, pues no es algo que resuelva un "comisionado", ni cien mil gendarmes, ni cien helicópteros, ni cincuenta grupos armados, pues mientras al interior de nuestras instituciones, en cada espacio laboral, en cada hogar, mantengamos la idea de que "el que no tranza no avanza", estaremos abonando al caos social actual.

Es un asunto de retomar el camino de la legalidad, de la honestidad, del trabajo conjunto, de comprometernos a reconstruir lo que otros han derrumbado. 

No sólo por nosotros, sino sobre todo, para las futuras generaciones.


domingo, 19 de octubre de 2014

..en las buenas y en las malas..

¿Alguna vez has llegado a pensar que existen personas que sólo te llaman o te buscan cuando tienen problemas o necesitan algún favor de ti, pero cuando tu necesitas de ellas o requieres de su ayuda, no aparecen por ningún lado?

¿Has llegado a sentir que mientras ayudas a alguien o cumples con las necesidades que requiere, la relación camina muy bien, pero cuando por alguna razón no les puedes ayudar o te es imposible cumplir con lo que requieren, se provoca un problema inmenso y hasta hablan mal de ti?

Pareciera que son cosas "normales sin importancia" pero en realidad se convierten en un asunto muy delicado.

Lo interesante de este tema es que sucede en cualquier ámbito en el que nos desempeñamos: en el hogar, en el trabajo o en los círculos de amistades, y pareciera que está relacionado al rol que nos adjudicamos nosotros mismos o del que alguien nos responsabiliza.

Un ejemplo clásico es el de una Madre de familia, que hace todo lo necesario para mantener su hogar en orden, haciendo la comida, lavando la ropa, planchando, haciendo el aseo, recogiendo las cosas que de alguna forma están fuera de su lugar, revisando que los hijos hayan hecho las tareas, etc. Pero, ¿que sucede cuando la mamá se siente cansada o enferma y no alcanzó a hacer la comida, o a recoger la ropa y lavarla? En una gran parte de nuestra cultura social, los hijos o el mismo padre de familia llegan a tener un comentario de molestia. - Mamá! no está mi pantalón -, - Aish, no hay nada de comer? -.

Lo mismo puede sucederle a cualquiera de nosotros que interactuamos en una sociedad que pareciera cada vez más enfocada en resolver sus problemas mediante el trabajo, los recursos o los apoyos de alguien más. Claro, sin que eso les comprometa a devolver el favor de ninguna manera.

Es muy común que suceda que si durante algún tiempo te has dedicado a ayudar a alguien, a darle tu apoyo para que pueda resolver sus propios problemas de dinero, de transporte, de trabajo, etc., el día que no puedes proporcionar el apoyo o el servicio que realizabas, por alguna razón, dejas de ser la persona importante que creías ser para esa persona y hasta recibes sus reproches y comentarios de molestia. Conozco personas que constantemente piden apoyos económicos y mientras los obtienen, te tratan bien, te saludan y hasta pareciera que eres su ídolo. Pero el día que no les ayudas, te dejan de hablar o hasta saludarte.

Si ayudas: eres importante para mi.
Si no ayudas: no me estorbes.

Es un círculo vicioso del que deberíamos salir. ¿Cómo? Pues tratando de hacer responsables a cada quien de lo que le toca y de cumplir con sus propios compromisos. No es fácil, pero es posible.

Las personas con quienes compartimos nuestra vida cotidiana deben saber que una relación sana debe basarse en el principio de reciprocidad, de apoyo mutuo, de respeto por lo que hacemos y el esfuerzo que significa. Esto implica reconocer los recursos, capacidades y posibilidades de cada persona, para poder balancear y establecer compromisos y objetivos claros, de trabajo y apoyo incondicional. 

..en las buenas y en las malas...


miércoles, 8 de octubre de 2014

..se vale soñar..

 Trakai, Lituania

Esta Reflexión está dedicada especialmente a todas las personas que sueñan con un mejor mañana...

¿Alguna vez te ha sucedido que llega a ti una idea que te resulta interesante, retadora y al momento de compartirla con alguien, te dicen en tono de burla: "se vale soñar"...?

¿Cuántas veces has sido criticado/criticada por expresar tus deseos y expectativas de realizar una infinidad de proyectos y te dicen, "sueñas mucho... ya despierta.."...?

Muchas, muchas veces, estoy seguro...

"A que le tiras cuando sueñas Mexicano, hacerte rico en loterías con un Millón, mejor trabaja y ya levántate temprano, con sueños verdes sólo pierdes el camión.." Es una pequeña estrofa de una canción que hiciera famosa el autor michoacano Chava Flores, "a que le tiras cuando sueñas mexicano"..

Pero, ¿realmente es malo soñar? ¿Realmente crees que soñar no te lleva a nada?

Te comparto un pequeño fragmento de mi diario personal:

"- Me encuentro el día de hoy, frente al Museo Castillo de la ciudad de Trakai, en Lituania, a miles de kilómetros de mi ciudad, observando la grandeza y maravillas que Dios y las generaciones pasadas nos han legado en este espacio de tiempo.. Es hermoso lo que observo.. He visitado las ciudades de Kaunas y Vilnius, aquí en Lituania, sus iglesias, sus castillos.. Y el recorrido aún no termina.. 

Sentado a la ventana del camión, voy con rumbo a la ciudad de Riga, en Letonia, observando los campos llenos de colorido, conociendo otras culturas, mucha gente, para después viajar a Tallin, en Estonia.

. Y lo primero que pienso es: Hace años que soñé con estos momentos..-"

Si... Si se vale soñar, creer en lo que haces, poner la pasión, la entrega, el corazón, en cada acción que realizamos y con paciencia, preparación e inteligencia, así se cumplen los sueños, tarde que temprano..

Estoy de acuerdo, "a que le tiras cuando sueñas mexicano", cuando sentado, esperas que las cosas sucedan, cuando en base a sólo criticar piensas que se te hará caso, cuando siendo corrupto y abusando de las personas crees que llegará tu realización y tu felicidad.

Soñar, implica querer, implica visualizar, implica hacer, implica evaluar, implica corregir, implica soportar, implica decidir..

No permitas que las críticas atrapen tus sueños; no permitas que las telarañas de la envidia, de la transa y la prostitución hagan que caigas en el conformismo y la desilusión.

Seguramente encontrarás en el camino muchas opiniones, apoyos y también obstáculos; y habrá momentos en los que incluso dudes de lo alcanzable de tus sueños.. Siempre habrá momentos para evaluar, descansar y volver al camino que imaginaste. 

Pero nunca debes abandonar tus sueños, pues tal como las estrellas ayudan a los navegantes,  los sueños guían nuestro camino.



domingo, 21 de septiembre de 2014

..Dios aprieta, pero no ahorca..

¿Has llegado a pasar por momentos en que sientes que nada te sale bien, o piensas que lo que has hecho no fue lo suficiente para alcanzar una meta o solucionar un problema, o que pareciera que todas las circunstancias y personas que te rodean estuvieran en tu contra?

Seguramente que si. A todos nos ha pasado de una u otra forma desde la infancia.

Más aún, ¿te has llegado a sentir decepcionado, triste o deprimido, por pensar que todo lo realizado no fue lo suficientemente reconocido por quienes tú pensabas que valorarían tus acciones?

Estoy seguro que también te ha pasado.

En muchas ocasiones, es muy común que lleguemos a sentir sensaciones así, sobre todo cuando los resultados esperados de nuestras acciones pareciera que no son los que nosotros esperábamos.

¿Cuál es el principio de todas estas reacciones negativas? De manera muy concreta, el principio es la insatisfacción, y tiene consecuencias desastrosas pues llega a desatar una reacción de sentimientos negativos tales como la frustración, el enojo, la ira, la decepción, la depresión y muchas más, que incluso, se pueden convertir en un círculo vicioso sin aparente salida.

Satisfacción e insatisfacción, he ahí el dilema.

Todos los días, de manera natural, establecemos una serie de planes, de ideas, de proyectos o anhelos por realizar: para hoy, para esta semana, para el fin de semana, para el próximo mes o para este año. Dados estos conceptos, en nuestra mente creamos una expectativa.

Y es en base a esta expectativa creada, que empezamos a realizar una serie de acciones, pensamientos y compromisos, tendientes a lograr dicho objetivo. 

Mientras va pasando el tiempo en que realizamos nuestras acciones, nuestra mente también va realizando una especie de evaluación, la cual va midiendo que tan cerca o distantes estamos de alcanzar la expectativa establecida.

Hasta que llega el momento del resultado. ¿Se cumplió la expectativa? Nos sentimos SATISFECHOS. ¿No se logró la expectativa? Nos sentimos INSATISFECHOS.  

¿Que nos provoca la Satisfacción? Alegría, buen humor, fortaleza, seguridad, amor.

¿Que nos provoca la Insatisfacción? Frustración, enojo, ira, malestar, inseguridad, desamor.

Sentirnos satisfechos es una gran oportunidad para reconocer y potenciar nuestras capacidades, destrezas y habilidades. Sentirnos insatisfechos, a pesar de lo difícil que parezca, TAMBIÉN es una oportunidad para reconocer y trabajar nuestras debilidades y deficiencias.

Por esta razón, es importante saber que Dios aprieta pero no ahorca, pues a pesar de lo difícil que es aceptar que no logramos realizar nuestra expectativa, es una oportunidad para aprender un poco más sobre nosotros mismos.

Los errores más comunes que cotidianamente cometemos, es establecer expectativas de algo que no está del todo en nuestras manos poder alcanzar, o incluso, ignorar la cantidad de variables y situaciones que dependen de otras personas o del entorno mismo.

Es muy frustrante el estar estacionado en nuestro auto o en el transporte en medio del tráfico vehicular, cuando teníamos el deseo de estar a cierta hora en algún lugar o con alguna persona; es muy frustrante esperar recibir una llamada de alguien que (incluso) no sabe que espero su llamada o que se le agotó la batería de su teléfono; es muy frustrante esperar en una cita y que no llegue la persona que queríamos ver; es muy frustrante esperar a que el jefe, el amigo/a, el padre o madre, o nuestra pareja, nos haga un reconocimiento por nuestra labor; y muchísimas cosas mas.

Conozco una historia real. Mientras ella y él estaban en la iglesia, uniendo sus vidas en matrimonio, ella pensaba en lo feliz que serían como pareja, pues ahora entre los dos podrían ayudar a sus padres a tener una vida más digna, mientras él soñaba con salir de la iglesia y mudarse a otra ciudad para iniciar una vida nueva lejos de la familia de ella.

Difícil inicio, ¿no crees?.

¿Que podemos hacer? Debemos aprender a establecer expectativas alcanzables, que dependan de nosotros mismos, que podamos evaluar y corregir, que sean motivadoras, tal vez pequeñas pero significativas. Y si la expectativa involucra a alguien más, como lo es en un matrimonio, en un negocio, en un empleo, en una familia, debemos establecer compromisos claros y expectativas comunes.

Pero sobre todo, debemos aprender que a pesar de que no alcancemos una expectativa individual o colectiva deseada por alguna razón, la insatisfacción es una oportunidad de aprender muchas cosas de nosotros mismos que nos ayudará en la toma de decisiones por alcanzar lo que tanto deseamos.  


domingo, 14 de septiembre de 2014

..¿confías en mi?..

¿Te ha sucedido que estando con tu pareja su celular no deja de sonar, anunciando la llegada insistente de nuevos mensajes? ¿Te has sentido alguna vez con la curiosidad de revisar el celular o las cuentas de correo de tu pareja? ¿Cuántas veces has discutido con tu pareja sobre este asunto, pues pasa largos periodos de tiempo revisando o contestando mensajes? 

Hace unos días Reflexionaba sobre la importancia que tiene el poder confiar o no, en las personas con quienes tenemos alguna relación, sobre todo, en estos últimos tiempos en que las Redes Sociales se han vuelto un espacio para enviar o recibir "noticias" o comentarios de todo tipo.

Existe mucha información sobre los efectos negativos que el uso "tendencioso" de las Redes Sociales han causado en las personas que, de una u otra forma, utilizamos estos medios electrónicos como liberación o desahogo de algunos sentimientos. Pero creo que no se ha tocado mucho el tema del efecto de "desconfianza" que está ocasionando entre las personas.

¿Serías capaz de compartir tus claves de acceso a tu celular o a las cuentas de las redes sociales con la persona a quien más quieres y de quien más confías?

Tal vez si, tal vez no... Espero que no hayas contestado que depende de si ya has borrado todos los mensajes "peligrosos".

¿De que dependería la respuesta?  

Estoy convencido que la respuesta no depende totalmente de la confianza o no, que tengas en esa persona, sino del principio de respeto con nuestra pareja y la libertad que todos tenemos para compartir o no, nuestros espacios personales.

Considero que la expresión escrita de un sentimiento, como lo era en otras épocas el "diario" que algunas personas escribían en libros personales, significa ese espacio íntimo de diálogo interno tan importante con nosotros mismos y otra muy diferente, el uso (o abuso) de un espacio público en el que deliberadamente, por curiosidad o por morbo, pretendemos saciar.  Incluso, hay quienes ya argumentan tener todo el derecho de conversar o mensajearse con quien quieran y cuantas veces quieran, a pesar de que las estadísticas modernas muestren los efectos que esto ocasiona en las relaciones de pareja.

Uno de los efectos devastadores entre parejas de todo tipo, que los nuevos paradigmas de la "comunicación" han provocado en los últimos años, ha sido la desconfianza.

¿Por qué subió esa foto al Facebook? ¿Que quiso decir con ese comentario? ¿Quienes son esas personas con las que salió en la foto? ¿En que lugar andaba?

Al igual que tu, yo también creo que el hecho de tener en la actualidad un medio electrónico que ha acortado las distancias entre personas, nos brinda la oportunidad de tener una conversación con diferentes personas con las que podemos compartir lo que sentimos, lo que pensamos, lo que deseamos, gozamos o sufrimos.

Mas sin embargo, al igual que tu, yo también creo que cuando esos mismos medios electrónicos los empezamos a utilizar para medir nuestra capacidad de atraer la atención de otras personas mediante mensajes "atrevidos", seguramente desatará múltiples consecuencias en nuestras relaciones. 

Entonces, ¿de qué depende que una relación de pareja no se vea afectada por esta nueva actividad de las Redes Sociales?

Estoy convencido que depende del respeto y la seguridad que cada uno tenga de su relación y la honestidad con que tratamos este tema, pues el hecho de que podamos llegar a pensar que una amistad o relación que no es física, sino a través de la computadora o el celular, nos otorga el derecho para mantener conversaciones "atrevidas" en las que de alguna forma faltamos al respeto a nuestra relación formal, tarde que temprano dañarán la confianza. 

Entonces, el tema no es si confías en mí o no, sino más bien, de qué tanto sientes respeto hacia ti, hacia mi y hacia nuestra relación.


domingo, 7 de septiembre de 2014

..la injusticia de las desgracias..

Hace unos días, mientras desayunaba en el comedor de las oficinas donde trabajo, llegó una compañera de trabajo, que hacía días tuvo que ausentarse por motivos de salud. Fue diagnosticada con cáncer.

Muchas de las compañeras y compañeros que estábamos presentes fuimos a su encuentro para saludarla entre abrazos y besos en una muestra de cariño y afecto. Fue un momento muy emotivo para la gran mayoría, sobre todo para ella.

A pesar del momento lleno de afecto, algo dentro de mi despertó una inquietud de Reflexión que no sabía cómo descifrarlo. Algo que consideré como "la injusticia de las desgracias".

Es muy simple.

Pensé en tantas y tantas veces que durante años, muchas de las personas habíamos compartido el espacio de trabajo con esta compañera que realiza el aseo de las oficinas y quizá los encuentros en cada área no implicaba nada más que no fuera un -buenos días-, sin abrazos y mucho menos besos. Tal vez, por el proceso normal y común llamado "rutina diaria" de la vida. Incluso, me atrevería a pensar que en más de alguna ocasión, su trabajo de limpieza llegó a ser criticado por quienes consideraron que no estaba bien realizado.

Y llegó a mi pensamiento un mensaje que decía: -¿Por qué tiene que pasar algo en las personas, que afecte su salud o su integridad, para entonces poder mostrarles afecto y cariño?

¿Será que tenemos que padecer alguna enfermedad o desgracia personal para que las personas a nuestro alrededor se vuelvan sensibles al dolor o a la pena que nos embarga?

¿Tiene que suceder la ausencia o pérdida de alguien, o de un sentimiento, o de un apoyo, para entonces entender lo mucho que significa para nosotros?

Entonces fue que pensé en "la injusticia de las desgracias", pues nos recuerda que no somos máquinas de sólo realizamos una actividad, sino seres humanos que compartimos un tiempo y un espacio con el resto del universo.

Pero me negué a creer que es solamente en los momentos en que alguna persona cercana pasa por una desgracia, cuando reconocemos al ser humano que es.

Aunque no dejé de pensar en el otro extremo de las cosas, en que también sucede muy a menudo que mientras nos va bien, mientras las cosas que hacemos nos traen satisfactores, mientras estamos logrando lo que deseamos, nos olvidamos de esa parte humana.

No deberíamos esperar a que sucedan las desgracias y tampoco a que nos vaya bien para entonces recordar que debemos compartir los momentos buenos y los malos.

Hay un refrán muy famoso que dice: Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.